Las reglas que debes cumplir cuando montes en bici solo y en grupo

Da igual si salimos a rodar en solitario o en grupo. Siempre debemos cumplir con una serie de reglas que nos harán mejores deportistas.
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Las reglas que debes cumplir cuando montes en bici solo y en grupo
Las reglas que debes cumplir cuando montes en bici solo y en grupo

En el día a día, lo más frecuente es salir en solitario y los fines de semana compartir nuestra afición con amigos u otros participantes en competiciones. De un modo u otro, al final tenemos que convivir con los demás y hay una serie de hábitos en bici que nos ayudaran a ser mejores triatletas cuando pedaleemos y, sobre todo, mejores deportistas en el más amplio sentido de la palabra.

Quizá todo esto te suene elemental. Ése será un buen síntoma. Quizá nunca te lo habías planteado... entonces toma buena nota.

CUANDO MONTES SOLO

-Baja de tu nube

Cada uno es como es, pero cuando vas en bici, ser despistado no es una opción. La actitud de prevención y anticipación es lo que diferencia a esos triatletas que sistemáticamente tiene incidentes de los que siempre esquivan el peligro.

En bici las cosas suceden mucho más rápido que nadando y corriendo. Así, cuando salgas a entrenar o competir agudiza todos tus sentidos, vigila tu entorno y obsérvalo todo con toda tu atención sin perder de vista por dónde y cómo vas. Las variables son infinitas: una mancha de aceite en el suelo, una piedra, una junta de la carretera, un paso de peatones, un cruce complicado… la atención será tu mejor aliada.

-Música sí y no

El triatlón es un deporte individual, que en muchos casos implica gran cantidad de horas de entrenamiento en soledad. Una de las mejores compañías y métodos de motivación es la música o una buena emisora de radio pero, además de que puedes tener problemas con la ley si te cruzas con un agente muy celoso con sus obligaciones, has de tener presente que si llevas el volumen muy alto, pierdes el sentido del oído.

El oído amplía todas nuestras percepciones sensoriales con las que nuestro cerebro resuelve millones de variables cada instante y nos ayuda a defendernos de cualquier peligro. Desde un ciclista que nos va adelantar, el sonido de un motor, hasta el nivel de adherencia de los  neumáticos... el oído nos regala esa percepción y anticipación a lo que el ojo o el tacto no pueden captar más que cuando la situación está encima de ti.

-Mira hacia delante

Hay cantidad de caídas por despistes tontos. Quedarse mirando al pulsómetro o el cuentakilómetros, bajar la cabeza para ver qué corona llevas, echar la vista atrás para mirar a otro ciclista… un leve cambio de dirección y estás fuera de la carretera, o peor, en medio de ella.

Habla, come, bebe o canta… pero mirando siempre hacia adelante, porque basta que quites la vista un solo segundo del frente, para que aparezca un coche, un niño, una piedra… que surgen de la nada.

-¡Suelta el acople!

Sobre todo en las rotondas, curvas ciegas, cruces… jamás entres agarrado al acople. No sólo porque tienes menos control sobre la dirección de la bici. No gobiernas los frenos y, en caso de tener que ajustar la velocidad o tener que detenerte, vas a ir directo a por el obstáculo, pero eso sí, te estrellarás de manera muy aerodinámica.

-Saluda que es gratis

Vale, no hace falta que te detengas a preguntar y ver las fotos del móvil de los críos de cada ciclista con el que te cruces, pero de eso a cruzarte como si no has visto a nadie… hay mucha distancia.

A fin de cuentas, a base entrenar por la misma zona siempre acabas coincidiendo con la misma gente y un gesto amable como un simple “hola” o levantar levemente la mano a modo de saludo, establece ese grado de sana afinidad que favorece una buena relación entre los deportistas.

Además, si ves a un ciclista parado en la cuneta, es una ley no escrita preguntar “¿necesitas algo?”, porque puede no encontrarse bien o tener un problema mecánico… y que su propia timidez le impida pedir ayuda. No conviene ser muy suspicaz en este tipo de situaciones, nadie quiere quedarse tirado, por norma el que no lleva cámara, bomba o un gel, suele ser por inexperiencia...

Cualquiera puede haberlo olvidado el único día del año que hemos pinchado y podemos ser nosotros mismos los que necesitemos de un compañero de fatigas que nos ayude de manera desinteresada. Echa una mano y harás un amigo para siempre.

-No seas cochino

Entrenando nunca tires basura, geles vacíos, envoltorios de barritas... ni dejes cámaras pinchadas en la carretera. En competición, nunca tires nada fuera de las zonas acotadas para este fin. Siempre puedes guardar el gel vacío en la goma de la pierna del mono o el culote y deshacerte de él más tarde en un lugar más apropiado.

-Respeta

Lo sabemos... para ti tu entrenamiento es muy importante y te fastidia tener que frenar y bajar el ritmo, pero ten mucho cuidado al adelantar a otros ciclistas que circulen más despacio. Igual que exigimos que los coches respeten una distancia de seguridad, respeta un margen razonable cuando adelantes a otros ciclistas y asegúrate de que no viene un vehículo por detrás.

Avisa con cuidado, sin sobresaltar al ciclista que te precede y avisa de nuevo en el momento exacto en el que vayas a realizar el adelantamiento. Si eres tú el adelantado y te está sobrepasando un pelotón, deja que te pasen lo antes posible para no ensanchar tanto el pelotón durante tanto tiempo. Luego, o bien te pones a rueda para seguir al abrigo aerodinámico del grupo, o deja que el pelotón que te adelanta siga a su velocidad para que aumente la distancia, que no te influya su rebufo y así puedas seguir entrenando a tu ritmo y en solitario contra el viento.

CUANDO MONTES EN GRUPO

-Frena progresivamente

Si te equivocas de cruce, si pinchas, si se te cae el bidón, te suena el móvil… detente poco a poco, sal del grupo y avisa que te detienes para hacerlo de forma gradual, pero nunca claves los frenos, porque si llevas a otros ciclsitas a rueda, provocarás una buena “montonera”.

-Con el hombro y con calma

Es muy difícil y poco humano el permanecer absolutamente concentrado durante horas sobre la bici. Una de las situaciones más comunes cuando se circula en paralelo es invadir parcialmente el espacio lateral de tu compañero y quedar parcialmente enganchado. Mantén la calma, no frenes de golpe, usa el hombro apoyándote en tu compañero para estabilizarte y no quites las manos del manillar porque perderás el control. En unas pocas pedaladas cada uno volverá a su sitio sin problema.

-El afilador

Si circulas muy cerca del ciclista de delante, corres el riesgo de que tu rueda delantera toque con su rueda trasera. Si esto sucede de frente, no suele pasar nada, pero lo habitual es que contactes de lado, que quedes desequilibrado sin posibilidad de estabilizarte (porque la rueda queda bloqueada en la dirección de compensación) y lo que pasa a continuación te lo puedes imaginar. La mejor manera de salir de un afilador es ponerse de pie y frenar un poco, pero es mucho más fácil decirlo que hacerlo, porque todo esto sucede en un segundo.

De cualquier modo, cuando vayas a rueda dentro de un pelotón, ve muy atento no sólo a la rueda trasera del triatleta que te precede, sino a todos los movimientos que se producen en el pelotón como un todo y así podrás anticiparte a esas “mareas” que se generan continuamente. Por supuesto, lleva siempre un dedo puesto en cada maneta del freno y nunca en los acoples o en mitad del manillar.

-Avisa

Cuando circulas en cabeza de un grupo, eres los ojos de los compañeros que circulan detrás de ti y no ven más que tu trasero. Debes avisar si existe algún peligro destacable en mitad de la carretera. El clásico gesto con la mano suele ser suficiente para advertir de la presencia de algo, pero si se trata de un peligro móvil (perro, niño, coche…) no dudes nunca en advertirlo verbalmente.

-Respeta el paralelo

Cuando pedalees en grupo o en paralelo con otro triatleta y entres en una rotonda o negocies una curva, no invadas su trazada. El instinto pide recortar todas las curvas para ir directamente hacia el vértice, pero tienes que anticipar el espacio que el/los triatleta/as que van a tu misma velocidad, también necesitan su espacio… y si tú lo invades obligarás a que el resto frenen de forma violenta y en el peor momento, en mitad de una curva.

-Stop and go

Atender una llamada al móvil, ponerte o quitarte el chubasquero, un bicho que entra por un agujero del casco y queda atrapado en el pelo, un desajuste en la bici… No intentes resolverlos en marcha, para treinta segundos, lo solucionas y sigues... si no, es cuestión de tiempo que acabes en el suelo de la peor manera posible.

-Un toque basta

Cuando vayas a rueda y veas que el ciclista de delante te encierra contra la cuneta, no sobreentiendas que el de delante sabe dónde estás. Con rozarle con un dedo el trasero o la pierna ya le indicas tu posición y podrá respetar tu sitio para no recortar o maniobrar en tu sitio.

-Esos mocos

La propia transpiración provoca que la mucosa de la nariz emane en abundancia y de manera continua… y en la bici no es fácil llevar un pañuelo para sonarse. Entendiendo que, aunque no muy agradable, es un proceso fisiológico inevitable, deja tu generosidad para la hora de invitar a los cafés y procura que ese exceso de mocos no acabe en la pierna, la cara o el brazo de otro triatleta… o la bronca está garantizada. Avisa de que vas a expulsar los mocos, hazlo siempre hacia un lado libre e intenta apuntar al suelo.

-Con lluvia

El agua lo cambia todo: los tiempos de frenado, el ángulo de trazada en las curvas, el lugar adecuado en el que posicionarse para ir a rueda. Extrema las precauciones cuando montes en grupo con lluvia, porque además de que las propias salpicaduras de los neumáticos no nos dejan ver con claridad, siempre vamos más entumecidos y lentos de reacciones. Tenlo en cuenta y aumenta los márgenes de seguridad en todo.

-Cuando te pongas de pie

Éste es el último y uno de los detalles más importantes a tener en cuenta cuando ruedes en pelotón. Cuando vayas a ponerte de pie para levantar el trasero del sillín, piensa en ese momento en que pasas de estar sentado a estar de pie, la bici se queda clavada durante un segundo, tiempo más que de sobra para que el triatleta que te sigue se trague tu rueda y le tires al suelo. Cuando vayas en pelotón o con alguien a rueda, levántate suavemente, sin grandes espasmos y todo el mundo te lo agradecerá.

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