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Evolución del manillar aerodinámico

En el año 1989, Greg LeMond logró hacer famosos los acoples de manillar al ganar a Laurent Fignon el Tour de Francia por ocho segundos en su propia casa, en París.
Javier Bañón , 06/02/2017
Evolución del manillar aerodinámico
Evolución del manillar aerodinámico

Scott dio en la diana

En 1989 Scott se llevó el gato al agua al ser la primera marca que comercializó unas extensiones acoplables y se las puso al manillar del norteamericano Greg LeMond. La victoria agónica, por apenas 8 segundos (todavía hoy sigue siendo la victoria más reñida en la general de la Grande Boucle) dio más relevancia aún a la gesta de LeMond que logró superar el déficit de 50 segundos con el que partía en la última etapa del Tour celebrada en París en formato contrarreloj.

Ataviado con un manillar con acople y apoyacodos Scott y casco aerodinámico Giro, LeMond fue causa de numerosos comentarios jocosos en los que se hablaba sobre su aspecto semejante al de un astronauta. Fueran ciertos o exagerados, los datos fueron clarividentes aunque nunca sabremos el drag que le supuso a Fignon llevar su melena (coleta) al viento y desestimar el uso del acople Scott.

Es algo que a este parisino le perseguiría durante toda su vida hasta que falleciera el 31 de Agosto de 2010.

Primeras aproximaciones

Una de las primeras apariciones de los acoples en competición data del año 1984 en la Race Across America (RAAM), una ultramaratón en bicicleta que sigue realizándose en nuestro días y cruza de costa a costa todo el país. El corredor Jim Elliot llevó un prototipo de acople diseñado por su entrenador Richard Byrne, cuyos primeros diseños surgieron tras múltiples estudios realizados en ciclismo de pista.

Dos años más tarde, en 1986, el ganador de la RAAM Pete Penseyres (también había ganado en 1984) tomó adaptada la idea del acople y venció la prueba con él.

Un poco más tarde, en 1987, Brad Kearns se llevó una inesperada victoria en el Duatlón de invierno Desert Princess y generó la curiosidad en el mundo triatlético sobre cómo y dónde obtener un conjunto de estos acoples para sus bicicletas.

Boone Lennon fue una figura importante a la hora de ajustar los diseños de los acoples en un intento por imitar la posición del cuerpo que llevaban los esquiadores de descenso. Ex entrenador del equipo norteamericano de Copa del Mundo, sabía cuáles eran las bondades de llevar manos, brazos y la parte superior del cuerpo adelantada y en una posición baja y la espalda prácticamente paralela al suelo.

Así pues Boone Lennon y el ingeniero de Scott, Charley French, desarrollaron y patentaron la idea del acople para ciclismo y triatlón. De esta forma la marca pudo disfrutar de los beneficios de la concesión de licencias hasta que la patente expiró en 2006.

La era del carbono

Desde los primeros prototipos y acoples usados en competición hasta la actualidad la oferta y material con que están hechos ha aumentado. Hay mutltitud de marcas y de modelos que van desde gamas muy accesibles por apenas 25€ hasta modelos que se acercan a los 1.000€, múltiples configuraciones y materiales que fundamentalmente se circunscriben al aluminio y al carbono, pero todas con el mismo objetivo: ser más eficiente y rápido.

La introducción del carbono ha permitido el diseño de manillares aero más planos y acoples que incluso salen del propio manillar en una sola pieza.

Muchos detalles

En función del tipo de carrera, hay acoples ajustables con apoyacodos abatibles para permitir mejor paso de la rodilla cuando nos ponemos en posición escaladora. Son perfectos para triatlones con perfiles “rompepiernas” o algún puerto largo donde podamos pedalear bien en el llano sobre el acople y escalar cómodamente con espacio para el paso de las rodillas tras el manillar.

Una de las cuestiones que ha permitido evolucionar notablemente la estética y funcionalidad de los acoples son los llamados sets aerodinámicos en los que manillar, acople y sistema de hidratación forman un conjunto donde todo encaja a la perfección en cuestiones aerodinámicas e incluso el set está pensado en función del cuadro. Este tipo de sistemas son los que el propio fabricante desarrolla conjuntamente con su cabra y pone a disposición del triatleta de larga distancia la solución perfecta para rendir al máximo en pruebas sin drafting.

¿Hacia dónde vamos?

Nunca lo sabremos pero la introducción de la electrónica en los cambios (tanto wireless como de cable) ha supuesto un 'tablero de mandos' mucho más limpio con ausencia de cables vistos en los acoples.

Esperamos que el futuro de los frenos pase por adoptar el disco como sistema de frenado y en cuanto a los acoples en sí, por qué no, la posibilidad de poder modificar en tiempo real la distancia entre apoyacodos, el grado de inclinación de los acoples en función de las condiciones de la carrera. Quién sabe, seguro que la electrónica y la nanotecnología tiene mucho que decir en los futuros manillares y acoples del triatleta de dentro de otros 27 años.

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